Un gran viaje: acompañar a morir

Cada año en vacaciones estoy dispuesta a vivir un gran viaje iniciático. El pasado año en el amazonas con los indios shipibos. Este año en la casa familiar, acompañando a un ser amado a morir. Acabo de regresar de este último gran viaje.
Encontrarse a una misma mucho más cerca que surcando mares, tierras lejanas, culturas diferentes, monasterios…Unas veces nos vamos lejos para encontrarnos, otras, nos quedamos. Diversos escenarios que nos acercan dentro y nos ayudan a elaborar lo que ha de ser visto de uno mismo, madurado, comprendido, trascendido.
¿Cómo hacer el Gran Viaje de Vuelta a Casa sin regresar primero por la casa familiar?. Esa casa donde vivimos junto a las personas que nos recibieron al llegar, nuestros padres y hermanos. Esa casa donde se fue alimentando nuestra personalidad. Esa casa que nos ofrece las raíces que nos permiten volar libremente. Esa casa que acoge a los que vienen y se van.
Más pronto o más tarde uno regresa a casa. ¿Cuántas veces hemos decidido volver para sentirnos crecer? En esta ocasión el regreso se produjo sin la elaboración mental de la elección. La vuelta al hogar se dio naturalmente, en forma de certeza. Fue evidente que donde tenía que estar era en ese lugar, no cabían otras opciones. Estar donde uno siente que ha de estar, sin más.
He acompañado a mi padre. Su proceso ha sido mi proceso. Se han abierto espacios de presencia meditativa en aspectos cotidianos. El dojo en casa al preparar la rutina diaria, la comida, los cuidados, mientras se comparte una conversación, un silencio, mientras se recibe a familiares y amigos de la familia. Me he acompañado a mí misma a conocer más en profundidad a mi padre. Cuanto más he limpiado mis condicionantes más he podido comprender a este hombre, a este ser. He practicado el estoy aquí en plena presencia porque quiero conocerte y esta práctica ha hecho posible sanar aspectos ancestrales pendientes de ser elaborados.
Un buen día surgió eso que tantas veces hemos leído en libros de espiritualidad y crecimiento: Una mirada de verdad. Y, ví una flor, un jardín, una mesa de comida familiar, un primo, una tía, mi padre, mi madre…y miré como si viera todo ello por primera vez. He experimentado el mirar limpiamente a mi familia, sin proyecciones. Así, surgió lo simple, lo unificado, lo evidente, lo que siempre estuvo ahí y que los velos de mi propia ilusión no me permitía ver.
Esta experiencia cercana a la muerte me ha brindado espacios de comunicación más amplios y profundos que los que se producen con las palabras. He recibido un gran legado que es la capacidad de la intención y la fuerza de voluntad desde la humildad, la ternura y la aceptación. He sido testigo de la apertura de la puerta que conduce al amor y la paz.
Cuánta belleza y perfección hay en estos momentos donde uno sabe que el tránsito se acerca y que puede despedirse de sus seres queridos en casa, tranquilo, en paz. Morir dignamente con el amor de los tuyos y en la casa donde se han vivido tantos acontecimientos de vida. A mi padre le llegó la muerte consciente mientras plácidamente dormía. Este último sueño le acercó a esa realidad que hasta entonces había formado parte del misterio. Y, surgió un espacio donde de forma lúcida pudo sentir que ese estaba siendo el momento más feliz de su vida, como en el final de la película “las vidas posibles de Mr. Nobody”.
Cada muerte de una persona amada nos acerca más intensamente a nuestra propia vida y a su transformación. Cada muerte nos expone más y más al sentido último de nuestra existencia aquí y ahora, en este momento presente. Estos días sigo practicando Phowa. Phowa es una práctica meditativa donde recordar la transferencia de la conciencia, se explica en “El libro tibetano de la vida y de la muerte de Sogyal Rimpoché”.
Cada día sigo conectando con esa luz y esa paz que mi padre me ayudó a ver.
Documentos TV ofrece en un programa investigaciones científicas y testimonios personales a cerca de experiencias cercanas a la muerte http://www.youtube.com/watch?v=kR8lc6qqSW8


¿Quién soy yo en realidad?









Un fin de semana para descubrirnos a nosotros mismos en un clima de confianza a través de la práctica y la vivencia
Objetivo: Activar el auto-conocimiento personal: cómo pienso, siento, actúo conmigo y en relación a los demás.
Fecha y duración: 25 y 26 de Septiembre 2010, desde el sábado 9.30 al domingo 14 horas.
Lugar: El convento de los padres carmelitas
Pza carmelitas descalzos, 2 (al lado de la mezquita del cristo de la luz) Toledo

Conceptos clave
• Ideas, creencias y condicionantes
• La sensación sentida y el parar activo
• De lo automático a lo consciente: observación, escucha y comprensión
• La respiración natural, consciente y en lo cotidiano
• El entrenamiento de la atención
• Yo y mi mundo relacional: familia, trabajo, pareja, amigos
• Resolver conflictos desde la escucha interna
• ¿Qué pienso?, ¿qué siento?, ¿qué hago?: En busca de mi mejor yo
• La salud como camino integral de lo físico, emocional y mental

Metodología
• Dinámicas prácticas basadas en la vivencia
• Compartir en grupo desde el respeto como pieza clave para la maduración de los contenidos

Se requiere una charla previa antes de la reserva:
• ¿Cómo te encuentras en estos momentos en tu vida personal y profesional?
• ¿Te sientes satisfecho/a en tu ámbito relacional, pareja, familia, amigos, hijos, compañeros de trabajo?
• ¿Qué te preocupa y qué te saca de quicio especialmente?
• ¿Qué admiras especialmente?
• ¿Cuáles son tus perspectivas en tu vida personal y profesional?
• ¿Hay algún suceso significativo en tu vida?, ¿cuál?
• ¿Te has planteado alguna vez el sentido de tu vida?, ¿cuál sientes que es?
• ¿Qué expectativas tienes del grupo?
• ¿Qué te motiva a participar en el grupo?
• ¿Que deseas conseguir participando en el grupo?

Reserva anticipada antes del 15 de septiembre
Para más información contacta con
renovartuvida@gmail.com
móvil 692831629

Vivir el ahora


Cuando no estoy aquí, en el momento presente, en la simple totalidad y presencia plena de mi ser, ¿dónde estoy?

Si consideras la cuestión cuidadosamente, verás que existe la posibilidad de que estés viajando al pasado, al futuro, a la relación que mantienes con los otros, con el mundo que te rodea, al modo en cómo te relacionas contigo mismo, con tus pensamientos y emociones de siempre.
Vivimos en el mundo del tiempo y del espacio, donde el tiempo oscila como un péndulo entre el pasado y el futuro y donde el espacio está ocupado por un tú, un yo, un nosotros y sus relaciones. Un mundo de condicionantes heredados y hábitos aprendidos. Un mundo donde nuestra mente se mueve frenéticamente al pasado con memorias de dolor y al futuro con esperanzas de un mundo mejor. Un mundo que premia los pensamientos, creencias, juicios, memorias, opiniones y fantasías. Un mundo que gravita en una esfera alejada de la conciencia del momento presente. Un mundo donde comenzamos a reaccionar por el automatismo de nuestra mente repleta de sufrimientos y sueños sin realizar.
Vamos encajando en un molde que nos fabricamos para sobrevivir e interactuar con este mundo lleno de fricciones. Es un hecho que las historias de nuestro pasado pueden estar condicionando el momento actual de nuestras vidas. Tan pronto como la mente se identifica con los sucesos del pasado, casi de inmediato aparecen emociones como rabia, culpa, tristeza, miedo, orgullo,… podemos atender estas emociones o bien seguir escapando de ellas una y otra vez permaneciendo en el automático. Frases comunes en nuestro vocabulario son: “solía tener más confianza cuando…”, “sería más feliz si…”, “si mi marido no me hubiera abandonado…”, “si mi padre no hubiera muerto…” Una forma de vivir es instalarnos en las interpretaciones que en el pasado dimos a ciertos acontecimientos de nuestra vida, de esta forma nuestro presente es memoria de dolor y de placer de los tiempos del ayer. ¿Y, ahora?, ¿qué es lo que estoy sintiendo ahora?, ¿qué es lo que estoy creyendo ahora?.
Tal vez no estemos preparados para salir de los condicionantes, creencias y juicios acumulados durante la vida sin entrar en el caos, en una profunda crisis existencial. Cambiar de paradigma, de gafas de ver el mundo, romper con el molde para crearnos uno más adecuado a los nuevos tiempos puede pasar por una auténtica crisis, un tocar fondo. Si nos centramos en el miedo y en la experiencia de dolor puede que estemos condicionados por aprendizaje a evitarlo. Entrar en el dolor y abrazarlo con confianza supone un gran salto evolutivo.
La mente proyecta hacia el futuro todas las historias sobre la salud, el trabajo, las relaciones emocionales, el mañana de nuestros hijos… Estos pensamientos pueden traernos ansiedad, esperanza… Estos pensamientos nos alejan de lo que estamos sintiendo y haciendo ahora. Imaginamos una vida futura en vez de vivir la vida en el presente. Las anticipaciones, expectativas, proyecciones evitan ser y estar en el ahora. Esto no significa que dejemos de tener planes y objetivos de futuro sino que una vez que se establecen, la acción está en hacer lo que toca en cada momento en el tiempo presente y al mismo tiempo este presente coparticipa en el establecimiento de esos mismos planes y objetivos. Así, surge la creación desde el ahora. Cuando vivimos en el futuro, el presente sirve para juzgar y criticar que no estamos llegando a tiempo, que deberíamos hacer esto y aquello para lograr eso otro.
Estar en el presente, en atención, con la escucha activada a lo que hay, contemplando, es una práctica que se entrena. Un hábito que se va instalando poco a poco. Estar atentos en el presente es una experiencia de ser, donde estamos siendo en cada instante sin separación de nuestra propia experiencia. Por ejemplo, podemos estar en el jardín plantando flores, preparando una comida, lavando los platos, escuchando en atención a un amigo, ayudando a nuestros hijos con sus tareas en plena presencia, donde la experiencia del hacer, del otro y de nosotros mismos se funden como si de una sola cosa se tratara. ¿En tus actividades diarias desde dónde se activa tu atención?.
Un ejercicio de atención en el ahora
Llevamos el ejercicio de la respiración consciente a lo cotidiano, nos entrenamos en observarnos a nosotros mismos en relación al mundo donde vivimos durante el día; en el trabajo, hogar, pareja, hijos, amigos, familia, ocio... observamos los sentimientos, temores, deseos, desde la quietud y la calma de la respiración consciente y pausada. No nos alejamos del dolor, de los deseos y los miedos. Estamos plenamente presentes, observándolos, momento a momento. Nos experimentamos como nuevos con estos sentimientos, sintiéndolos en el ahora, no desde el pasado, ni el futuro, sino desde el ahora.
Respiramos despacio, no pensamos en los sentimientos, tan solo los mantenemos presentes en la respiración, en las manos, como acogiéndolos por primera vez, desde el ahora, desde este momento presente. Si no luchamos por cambiar estos sentimientos, ellos mismos cambiarán. No temas sobre tus sentimientos, acércate a ellos como si los tocaras suavemente y agradece este momento presente, suavemente sonríe y colócalos en el centro de tu corazón con una suave sonrisa, estar en el ahora y decir si y si y si y si…
Pregúntate a ti mismo:
• ¿Cuál es mi tendencia cuando no estoy viviendo el presente, voy hacia el pasado, al futuro, salto del pasado al futuro, del futuro al pasado?, ¿Qué siento?...
• ¿Comparo el ayer con el hoy?, ¿tengo añoranza de los tiempos pasados?, ¿proyecto el hoy a un mañana mejor?
• Cuando el movimiento en el tiempo cesa y tengo una experiencia de presente, de estar en el ahora ¿aparece algo nuevo?, ¿el qué?, ¿cambia algo?
• Identifica las veces que durante el día de hoy sientes haberte desconectado del espacio de presente; ¿cuándo sucede?, ¿en alguna situación en particular?, ¿cuál?, ¿qué sientes?
• Identifica las veces que durante el día de hoy sientes haberte conectado con el espacio de presente; ¿cuándo sucede?, ¿en alguna situación en particular?, ¿cuál?, ¿qué sientes?
• ¿Quién siento que soy cuando me vivencio desde el ahora?


¿Cuáles son las barreras que nos impiden desarrollar nuestro potencial real?



Esta pregunta es uno de los planteamientos de la sugerente película Waking Life de Richard Linklater (despertando a la vida)


Aquí, se responde a esta cuestión con otra pregunta: ¿cuál es la característica humana más universal el miedo o la pereza? Imaginemos por un momento una humanidad liberada de la paralización y el acomodamiento, una humanidad que ha disuelto las barreras para ser y expresarse con su potencial real.
Vivimos sujetos a una gran cantidad de juicios, valoraciones, interpretaciones, patrones heredados y aprendidos que limitan lo que somos. Nos movemos del pasado al futuro, de las memorias de dolor y placer a la anticipación de nuestros miedos e ilusiones por una vida mejor. Como dice el I Ching, en el hexagrama Kên/Chên número 27, observa cómo te alimentas de fantasías, deseos, preguntas, preocupaciones y sentimientos de enajenación que constituyen una “vasija llena de gusanos”.
El ego toma el control a través de recuerdos, experiencias de dolor y placer, fantasías, deseos y planes. Ver de dónde viene esta tendencia y cómo se va tejiendo una tela de araña que nos atrapa en patrones que repetimos una y otra vez en lo cotidiano es el principio de la liberación. Sentir que este modus operandi ya no sirve y que la coraza nos constriñe, es el punto de partida para el desapego y el reestablecimiento del equilibrio interior. Dicen que un problema visto es un problema casi resuelto.
El desapego es un elemento fundamental en el arte de la creación. Por un lado, dejar que suceda lo que tenga que suceder y, por otro, elegir lo que queremos hacer en cada momento. Las elecciones que hacemos determinan nuestra vida. Somos co-creadores de nuestra realidad. Tu vida es tuya para crearla con responsabilidad, decidiendo y aceptando las consecuencias. No debemos sólo dejarnos llevar, sino al mismo tiempo, hemos de elegir hacia dónde ir.
La autolimpieza de pensamientos e ideas hace que la frenética actividad mental disminuya y se permita el cultivo de una actitud independiente, humilde y sincera que nos recargue y llene de Paz. Una Paz que refuerza lo que es bueno para nosotros y para los demás. Una Paz que abre la puerta a la manifestación de los valores y cualidades más profundos del ser humano como la Verdad, la Bondad, la Belleza, la Honestidad, la Coherencia.
Tres mil años antes, los griegos estaban igual de avanzados que nosotros. ¿Por qué hemos de esperar tantos años a que personas como Sócrates, Picasso, Gandhi revolucionen el pensamiento?. Se dice que la genialidad es la habilidad para captar el cosmos y no la destreza para optimizar ciertas situaciones de vida. Disolviendo las barreras como el miedo o la pereza, ¿sería posible que la característica humana más universal fuera la capacidad de conectar con la fuente inagotable de posibilidades creadoras?, ¿sería posible que esa habilidad no fuera captada por unos pocos sino por la gran mayoría?, ¿sería posible, entonces, que se transmitiera de generación en generación como parte de la herencia humana?.
En cierto sentido, tal vez se trate de morir para renacer, morir a viejos patrones, moldes y formas para renacer a lo que realmente somos más allá de las barreras que nos hemos ido fabricando. El despertar de la primavera es la mejor época para renovar tu vida. Tal vez sea esta primavera cuando dejemos de ser hormigas que van chocando sus antenas con otras hormigas de un modo automático y mecanicista. Tal vez sea esta primavera cuando paremos para mirarnos a los ojos, reconociendo nuestra naturaleza humana, y dejar que suceda el milagro.
*Artículo de Marta Pato publicado en el mes de Abril 2010 en la revista Verdemente
Lo que me irrita de tí, habla de mí. Lo que admiro en tí, habla de mí.
Lo que se necesita mejorar no es el Universo, sino el modo de mirarlo. Lama Diravansa.
¿Qué cambia en nuestro pequeño Universo cotidiano cuando miramos lo que ocurre fuera desde dentro?
Estamos sujetos a gran cantidad de automatismos y somos expertos en “tirar balones fuera” justificando las circunstancias de vida en función de los acontecimientos externos y un sin fin de condicionantes. Si consiguiera tal trabajo, me sentiría más estable. Si tuviera pareja, sería más feliz. Si mis hijos estudiaran más, estaría más tranquilo….Si tuviera una casa más grande…Si, Si, Si…¿cuál es el “Si” que condiciona tu vida?.
Vamos a aventurarnos a retener unos minutos el balón en nuestras manos antes de lanzarlo. Tal vez así, nos demos cuenta del momento que estamos viviendo ahora y de lo que significa para nosotros. Atender a lo que ocurre dentro abre espacios y respuestas cada vez que me planteo ¿qué puedo aprender de esto que está ocurriendo ahora?.
Mirar nuestro Universo cotidiano; trabajo, familia, pareja, amigos… desde otra perspectiva es una invitación a dar sentido y significado a nuestra vida. Salir del automatismo es activar un estado de atención del me doy cuenta de…y así, el proceso del crecimiento y maduración comienza de dentro a afuera, como cuando la manzana madura en el árbol y cae por su propio peso.
Mirar la vida desde esta perspectiva aporta significado a cualquier pequeño acto cotidiano del vivir; leer un libro, ver una exposición, una película, una discusión, una conversación…¿Cuántos de nosotros tenemos la sensación de vivir la vida desde las repeticiones?; repetimos las mismas reacciones una y otra vez, repetimos las mismas tendencias en el amor, repetimos los mismos cabreos ante el jefe, repetimos los mismos patrones de conducta atrapados en nuestra propia tela de araña. Cambiar la perspectiva y poner la mirada dentro implica un proceso de investigación sobre lo que quiere decir para mí cada acontecimiento vivido, cada suceso ocurrido. Al cambiar la perspectiva, aparece el sentido.
Lo que más nos irrita de los demás es aquello que puede conducirnos a un mejor entendimiento de nosotros mismos. Carl Jung.
¿En cuántas ocasiones me he pillado a mí mismo diciendo algo así como: “fulanito me saca de quicio”, “menganito saca lo peor de mí mismo”? Mirar desde otra perspectiva nos plantea el reto de vernos reflejados en el otro, como quien por fin decide mirarse de verdad ante el espejo para algo más que para afeitarse, lavarse los dientes o maquillarse. ¿Qué ocurre si de verdad me miro en tí y descubro que hay una parte de mí que se está irritando porque eso que tú tienes está también en mí?. Dicen que crecer interiormente implica cierto grado de dolor, como cuando nos salen los dientes o pasamos unas fiebres para dar un estirón. Tal vez esta pueda ser la parte más dolorosa; reconocer mis propias sombras ante el espejo que otro me ofrece con las suyas propias.
Como la vida misma, con sus luces y sus sombras, el proceso de mirar hacia dentro no solo pasa por períodos de dolor sino también de gran satisfacción. Esta alegría incausada brota al descubrir capacidades y potencialidades que también están ahí dentro, esperando ser despertadas, activadas y llevadas a la acción de lo cotidiano.
Las cosas del exterior que para mí tienen fuerza, realidad y valor, no son nada más que el valor de mi propia energía asociada a la imagen que yo tengo en aquel momento del exterior. Antonio Blay.
¿Qué admiro en tí que también habla de mí?, ¿sería capaz de admirar una cualidad ajena si previamente no la he sentido dentro de mí, a pesar de que todavía se encuentre en potencia?. La difusa línea divisoria entre el adentro y el afuera, quién soy y quién no soy, no está tan alejado de tí. Crecemos imitando los valores que vemos en los mayores, creemos que sus cualidades de fortaleza, confianza y seguridad les pertenecen por completo sin saber que por el simple hecho de apreciarlas ya están formando parte de nosotros mismos. No seríamos capaces de apreciar fuera algo que no esté dentro previamente.
Maduramos cuando nos damos cuenta que estas cualidades ya están en nosotros y no dependemos de un no-Yo, es decir un Tú y los acontecimientos, para reconocernos en ellas.
¿Cuántas veces hemos dicho, por ejemplo, lo que admiro de él o de ella es su capacidad de amar?, ¿cómo sería posible verlo si no estuviéramos conectando con este amor?, ¿de qué manera sería posible conectar con dicho amor si no se siente previamente dentro? Esta capacidad de amar ya está en nosotros, tanto si somos protagonistas-amantes como espectadores-amados. Sin embargo, vivimos incapaces de amar, bajo una creencia propia o tal vez ajena que un día nos sentenció y de la que aún hoy estamos presos.
Para un momento y piensa en alguien a quien admiras, ¿quién es?, ¿qué cualidades ves en esta persona?, ¿qué cambiaría en tu vida si reconocieras y vivieras estas cualidades presentes también en tí?.
Conecta con la potencialidad creadora que ya eres como fuente inagotable de Bienestar, Alegría y Confianza en la Vida. Es tiempo de vivir desde la mejor manifestación de tí mismo. ¿Qué quieres hacer por tí para renovar tu vida? Si quieres, puedes. Va llegando el tiempo de experimentar, vivenciar y comprometernos con nosotros mismos y nuestra vida.
Mejorar el mundo en el que vivimos comienza por uno mismo.
*Artículo de Marta Pato publicado en el mes de Marzo 2010 en la revista Verdemente