¿Poder o Liderazgo?


El hombre, en última instancia, se determina a sí mismo. Acaba siendo lo que hace de sí mismo. En los campos de concentración fuimos testigos de cómo algunos de nuestros compañeros se portaron como cerdos, otros como santos. El hombre lleva en sí ambas potencialidades, cuál de las dos actualice depende de sus decisiones, no de las condiciones en que se encuentre. Viktor Frankl, fragmento del libro “el hombre en busca de sentido”.
El liderazgo tiene que ver con la autoridad y no con el poder. El poder es coacción, es forzar a alguien a que haga tu voluntad debido a tu posición y fuerza. La autoridad es el arte de conseguir que la gente haga voluntariamente lo que quieres debido a tu influencia personal, a tu forma de pensar, sentir y vivir. El poder desgasta las relaciones, la autorizad las refuerza. Un líder es alguien que identifica y satisface las necesidades de su gente y aparta todo obstáculo para que puedan servir al cliente. Un líder que no se pone en posición de servir a los demás, no llega a ser un líder. El líder debería animar y empujar a su gente a dar lo mejor de sí misma, es decir, a que se realicen personalmente, que lleguen a ser lo mejor que pueden llegar a ser.
El liderazgo es, según lo define James C. Hunter, el arte de influir sobre la gente para que trabaje con entusiasmo en la consecución de objetivos en pro del bien común. La clave del liderazgo es llevar a cabo los objetivos fomentando las relaciones humanas. Los grandes líderes de verdad poseen el arte de construir relaciones que funcionan.
El verdadero liderazgo es difícil, requiere mucho esfuerzo. De poco valen las buenas intenciones si no están seguidas de buenas acciones. Y, sobre todo, solo cuando nuestras acciones son consecuentes con nuestras intenciones, nos convertimos en gente coherente y auténtica. Alguien dijo una vez que le había llevado muchos años aprender que no son las cosas materiales de la vida las que le hacen a uno feliz. Y si no, mira a tu alrededor. Los mayores placeres de la vida son absolutamente gratis; el amor, los hijos, los amaneceres, las estrellas, la salud, los sentidos; vista, olfato, gusto, tacto, oído, la capacidad de elegir, la propia vida en si misma.
Aferrarnos a paradigmas obsoletos puede paralizarnos mientras el mundo avanza. Es importante reconsiderar nuestros paradigmas respecto a nosotros mismos, al mundo que nos rodea, a nuestras empresas y a otra gente. No vemos el mundo tal como es sino tal como somos. El mundo cambia a tal velocidad que si no revisamos nuestras creencias, nuestros paradigmas, nos estamos arriesgando, en el mejor de los casos, a quedarnos paralizados. El cambio nos obliga a salir de nuestra comodidad, a hacer las cosas de un modo diferente y eso es duro porque nos replantea nuestra posición y salir de la rutina.
8 Reglas básicas para liderar y liderarte:
1. Vive atento a los juicios precipitados. Muchas veces sucede que las cosas no son cómo parecen.
2. Escucha activamente y en presencia plena.
3. Habla siempre y cuando sientas que puedes contribuir en algo.
4. Trata a los demás como te gustaría ser tratado.
5. Respeta la dignidad del individuo, es decir, se capaz de amar.
6. Reúnete con un propósito.
7. Gestiona las cosas y lidera a la gente.
8. Recoge lo que siembras y sigue sembrando.
Estas reglas de oro son comportamientos y el comportamiento se elige. ¿Cuántas de estas reglas practicas en tu vida diaria?
Si queremos apuntarnos a la era del cambio la primera y básica regla a tener en cuenta es: No podemos cambiar a nadie, la única persona a la que puedes cambiar es a ti mismo. ¿Estás dispuesto a empezar con el cambio?.