Regala buenos pensamientos y coherencia en el corazón


El corazón influye en nuestro cerebro. Con la mínima emoción, el corazón se acelera. Calmar los latidos del corazón ayuda a hacer desaparecer aquello que atormenta en los pensamientos y sentimientos. Un ejemplo claro es observar el efecto que produce la respiración consciente; inspirar y exhalar tranquila y profundamente. Esta respiración relajada calma corazón y cerebro.
Un nuevo método relacionado con la relajación está cultivando gran éxito. Se trata de la coherencia cardíaca, iniciada por el Dr. David Servan-Schreiber. Esta técnica reduce el estrés, la ansiedad, la depresión, la tensión arterial y otros síntomas relacionados con el actual estilo de vida. Un estilo de vida cambiante donde cada vez es más importante adaptarnos a la incertidumbre para vivir en equilibrio y salud.
En este año nuevo que comienza, un buen propósito sería regalarte y regalar buenos pensamientos y coherencia en el corazón.
Respira lenta y profundamente. Inhalando y exhalando el aire por la nariz. Concentra tu respiración en la zona entre nariz y labio superior.
Ahora, lleva la atención a tu cuerpo y acomódalo. Pies apoyados en el suelo, manos apoyadas en ambas piernas, espalda recta, barbilla ligeramente inclinada hacia el esternón, hombros sueltos y flojos, coronilla proyectada al cielo.
Enfoca ahora tu atención al corazón, alrededor del corazón.
¿Qué siente tu corazón? ¿Qué estás sintiendo realmente ahora?
La vida está llena de situaciones; unas de placer, otras de dolor, unas de alegrías, otras de tristezas, unas de éxitos, otras de fracasos. En definitiva experiencias vitales para aprender. ¿Qué corazón humano no ha sentido esto alguna vez? Es la vida misma. Planeamos cosas y luego la vida nos trae otras cosas que no habíamos previsto.
Bien, ahora háblale a tu corazón, dile estas frases, frases dichas más con el corazón que con el intelecto:
Que me sienta seguro y protegido de todo daño
Que mi mente y mi corazón se liberen de todo sufrimiento
Que mi corazón se sienta a gusto y libre
Que me sienta bien, en paz, lleno de salud y bienestar
Visualiza ahora a una persona que te resulte fácil amar y no tiene porqué ser un tipo de amor romántico. Y, desde tu corazón, regálale este mensaje:
Que te sientas seguro y protegido de todo daño
Que tu mente y tu corazón se liberen de todo sufrimiento
Que tu corazón se sienta a gusto y libre
Que te sientas bien, en paz, lleno de salud y bienestar
Suelta la nítida imagen de esta persona de tu mente ahora y vuelve a la zona alrededor de tu corazón. ¿Qué siente tu corazón?
Visualiza ahora a alguien con quien tengas alguna dificultad, alguien con quien no te sientas muy bien, alguien con quien tengas un problema. Y, desde tu corazón, regálale este mensaje:
Que te sientas seguro y protegido de todo daño
Que tu mente y tu corazón se liberen de todo sufrimiento
Que tu corazón se sienta a gusto y libre
Que te sientas bien, en paz, lleno de salud y bienestar
Bien, ahora vuelve a la zona alrededor de tu corazón y pregúntate: ¿Qué siente mi corazón ahora?
Visualiza ahora que sitúas a esta persona con quien tienes alguna dificultad al lado de aquella persona que te resulta fácil amar. Están juntos, juntos contigo. Y, repites, ahora de nuevo las frases:
Que nos sintamos seguros y protegidos de todo daño
Que nuestra mente y nuestro corazón se liberen de todo sufrimiento
Que nuestro corazón se sienta a gusto y libre
Que nos sintamos bien, en paz, llenos de salud y bienestar
Ahora, vas extendiendo el grupo. Estas personas se unen a otras personas que no son tan conocidas para ti, unas de tu ciudad, otras de otras ciudades. Y, así, vas ampliando y uniendo a todas las personas de tu país, de tu continente, del mundo entero. También todos los seres vivos se van incluyendo en este grupo.
Y, volviendo a tu corazón, a la zona alrededor del corazón, te preguntas:
¿Qué está sintiendo mi corazón ahora?
El mundo no va a dejar de ser cruel e injusto pero si ponemos amor en nuestros corazones ya estamos aportando algo al mundo. No podemos cambiar el mundo pero sí podemos cambiar nuestras actitudes. Un cerebro y un corazón limpios y claros son la base para que crezca la felicidad, la verdad y el sentido.
Por el bien común compartido, Feliz 2012.