Creatividad para renovar tu vida

La creatividad es una manera de estar en el mundo. Se expresa en nuestra forma de amar y de relacionarnos, en la manera de conocer y de comportarnos, en la innovadora forma de solucionar los desafíos de la vida. Quien camina en este sentido se convierte en un aventurero de la vida y estimula al mundo en esta dirección. La salud personal, la salud del planeta y la salud de la humanidad dependen de que todos trabajemos creativamente.

Contexto histórico

En la antigüedad no se contaba con un ser humano creativo y creador. Estos atributos correspondían a los dioses. Griegos como Sócrates creían tener un daimon, es decir, un espíritu divino asistente de la creatividad. Aristóteles en su Poética explicaba que nos teníamos que conformar con la mímesis o imitación de la naturaleza como fin esencial del arte. 

Durante más de 5 siglos, época del humanismo racional, se pensaba que la creatividad procedía de las capacidades propias del hombre más que de los dioses. El crecimiento de este ego nos alejó demasiado de los clásicos.

A finales del siglo XX la creatividad ha pasado de ser un dominio del arte, a considerarse como una facultad humana aplicable a cualquier disciplina; ciencia, tecnología, el devenir cotidiano de la vida. En este siglo XXI, la creatividad se conecta cada vez más con la naturaleza esencial del ser humano. En la actualidad, a diferencia de la antigüedad, el ser humano cuenta con esa parte divina dentro y no fuera de él.  

Imaginación y motivación

Todos tenemos la capacidad de ser creativos y la mayoría vivimos sin saberlo. Los motores de la creatividad residen en la imaginación y la motivación. El aceite que lubrica ese motor son las emociones.

Julio Verne decía que no hay nada como imaginar para crear futuro. Lo que hoy es utopía, mañana será realidad. La creatividad es imaginación aplicada llevada a la acción. En estos tiempos poner la imaginación a trabajar es clave para salir del atolladero. Creamos nuestra vida aplicando imaginación, temperamento y oportunidades, las que aprovechas y las que dejas pasar.

Ha llegado el momento de comenzar a observar desde las sensaciones más que desde el pensamiento. Ni tan siquiera conformarnos con movilizar  el pensamiento divergente o lateral es suficiente. Conviene romper con los juicios de la mente, explorar los recursos, las posibilidades y tener en cuenta las emociones para cumplir nuestros sueños. Las emociones no son buenas ni malas, sin embargo cuando no se expresan se convierten en energía disfuncional que bloquea nuestra motivación y por tanto nuestra creatividad.

Atravesando límites

Salir de zonas de comodidad y de conformismo es crucial para ir entrando en procesos creativos. Los seres humanos encontramos respuestas creativas cuando tenemos un fuerte compromiso e interés interno en un asunto en particular. En cada situación de la vida hay oportunidades para convertir las dificultades en superación y progreso. La tragedia está, según nos dicen los Upanishads, en el miedo  a perder las limitaciones.

El empuje de la creatividad supera el miedo y abre puertas. Abre las mentes para comprender. Abre los corazones para sentir y ser. Abre las potencialidades para manifestar lo que somos. La creatividad transforma el dolor en bienestar, la separación en unión y la represión en expresión. En un mundo donde parece que somos creativos destruyendo, nos enfrentamos al reto de ser capaces de salir de esa inercia para construir.

Descubrir tu pasión

Cuando descubres tu pasión y la pones en acción, te conviertes en tu yo más auténtico. Sentimos que estamos en nuestro elemento cuando nos maravilla lo que hacemos. Si algo nos apasiona y además se nos da bien, como decía Confucio, nunca volvemos a trabajar porque vivimos la vida que nos corresponde vivir y empezamos a gozar de verdad.

Esta pasión nos lleva a emprender procesos creativos en situaciones concretas que facilitan la salida a la rutina y conectan con la capacidad de renovar nuestra vida. El empuje creativo encuentra los vínculos necesarios que ayudan a crear una realidad mejor para todos.

5 pasos para aplicar la creatividad

Tomando como base las propuestas del psicólogo Antonio Blay, podemos trazar un plan para desarrollar la creatividad de manera práctica y aplicada a situaciones concretas.

1.- Adiestramiento técnico previo a la creación

Nos podemos quedar en meros genios artísticos incapacitados para darle expresión a nuestra creatividad si no conocemos la técnica necesaria. Por ejemplo, un poeta inspirado necesita conocer el lenguaje y sus recursos.

2.- Un cambio de ambiente

A veces basta con salir al campo, cambiar de barrio, ver caras nuevas. Una leve modificación de los estímulos externos que no lleve demasiada atención. Las situaciones nuevas refrescan todo en nuestro interior. 

3.- Hacernos amigos del inconsciente

Al ir limpiando el inconsciente vamos desvelando nuestros auténticos valores más profundos. Desde esta renovada percepción estamos atentos a recibir sus informaciones. El inconsciente es una fuente de resonancias afectivas y vivencias  que nos unen con el inconsciente colectivo. La obra creativa de este modo habla de uno mismo y al mismo tiempo de todos.

4.- Cultivar una mente tranquila, abierta y positiva

Cuando brota una necesidad interior para encontrar un camino, ponemos la mente a disposición. El silencio evita la dispersión y facilita la concentración. La creación es como una incubación interior, requiere de reposo y de tiempo.

Mente tranquila para dejar salir todas las ideas a las que está atada. Mente abierta porque sólo así podrá recibir algo nuevo más allá de las conocidas asociaciones de ideas. Mente receptiva en el sentido de aspirar a ver algo nuevo como solución a lo que se plantea.

5.- Centrarse en el nivel mental superior

Consiste en dirigir el  foco de las preguntas que nos planteamos en el proceso creativo no a los pensamientos sino a la atención misma. La pregunta se enfoca a la parte superior y frontal de la cabeza como si allí estuviera la oficina de la intuición y la creatividad. Luego dejamos que la pregunta flote, recorriendo su camino y quedando a la escucha, receptivos.

Mientras tanto seguimos el ritmo del día a día, manteniendo dentro la pregunta con el gesto de investigación y de espera intencional. En estas condiciones la respuesta vendrá sola con toda seguridad porque es una facultad inherente a la naturaleza humana. Una vez que hemos captado esa respuesta intuición, la llevamos a nuestro pensamiento convergente o concreto haciendo uso del instrumental técnico apropiado.