Emprender para renovar tu vida

Según wikipedia un emprendedor es una persona que enfrenta, con resolución, acciones difíciles. Desde esta premisa ¿quién no es emprendedor hoy en día? Ser emprendedor y ser empresario no es lo mismo. Un empresario puede ser emprendedor y un emprendedor no tiene porqué ser empresario. Al pensar en emprendedores podemos mencionar a Bill Gates o Steve Jobs. Desmitificando esta idea de lo que es un emprendedor, encontramos muchos emprendedores con nombres y apellidos comunes y corrientes.

España vive un momento de efervescencia emprendedora. Cuando la necesidad aprieta, la imaginación creativa se pone a funcionar. La necesidad nos convierte en emprendedores. Esta necesidad puede estar motivada por causas externas, como un despido laboral, o bien, por causas internas, como la incesante inquietud de dirigirnos hacia nuestro propósito vital. De parados involuntarios o voluntarios a emprendedores. Es una buena oportunidad pasar de una sociedad capitalista a una talentista una sociedad libre y auténtica. Que los auténticos talentos se pongan a trabajar. El cambio que queremos ver en el mundo comienza por nosotros mismos.

Cualidades de un emprendedor. La incertidumbre.

Los expertos elaboran infinitas listas de cualidades: iniciativa, seguridad, creatividad, confianza, dotes de comunicación, habilidad en la toma de decisiones. Se requieren habilidades en todos los aspectos, físicos, emocionales, mentales y hasta espirituales.

Ante todas estas cualidades, ¿cuál es la cualidad estrella del emprendedor? La capacidad de movimiento ante lo incierto. La creación de proyectos viables no se reduce a pura ciencia matemática, es algo vivo como la vida misma. No son los expertos quienes tienen las fórmulas del éxito de manera inamovible, sino que somos nosotros mismos quienes retamos con nuestras necesidades reales en un proceso de cambio sostenido. La vida es cambio. La vida es incierta. Manejar la incertidumbre es cualidad clave. Empezar de cero una y mil veces, como el ave fénix.

¿De dónde proceden las buenas ideas?

A menudo justificamos las buenas ideas como consecuencia de momentos de revelación, flashes o instantes eureka. Sin embargo, Steven Johnson propone que las buenas ideas proceden de lentas corazonadas de largo alcance. Las grandes ideas han tenido momentos y espacios para la incubación. Pueden venir de un caos del entorno, pueden ser inspiraciones de hechos y descubrimientos remotos. Son borrosas a la vista durante largos periodos de tiempo. La mejor de las ideas es aquella que se compone de las partes que siempre estuvieron presentes en el entorno y que hasta entonces no estábamos considerando.

Las grandes ideas no vienen de momentos aislados. Una idea es en si misma una red. Por ejemplo, en el cerebro, una idea es un conjunto de neuronas puestas en funcionamiento moviéndose en sincronía. Las buenas ideas requieren de entornos específicos para la innovación y creatividad. Podemos intentar buscar en la naturaleza patrones característicos comunes como por ejemplo los corales en el mar. En ambientes de red líquida es donde confluyen distintas ideas, de distintas vertientes. Todas ellas entremezcladas constituyen el caldo de cultivo de la innovación. En entornos adecuados el resultado es mayor que la suma de las partes. Los resultados vienen por sí mismos una vez que nos hemos puesto a trabajar en lo que toca de manera responsable. Aprovechar cada pequeña ocasión para aprender y hacer mejor las cosas tiene resultados inmediatos aunque no sea en la dirección original de la idea y desemboque en algo inimaginable.

¿En qué lugar están las oportunidades?

Ponernos en disposición de ayuda y de ser ayudados es un buen motor para generar oportunidades. No siempre se encuentran modelos de negocio a la primera, sin embargo no por ello vamos a abandonar la idea en el que estamos enrolados. Las oportunidades no solo surgen al arrancar sino cuando el proyecto ya está en marcha. En ocasiones dejar volar ciertas oportunidades que parecen interesantes, abren otras puertas insospechadas.

Dar con generosidad y estar abiertos a recibir mantiene la energía en un flujo de movimiento en constante retroalimentación. Es interesante ir encontrando ese valor que nos caracteriza en lo que sabemos hacer y en cómo lo hacemos. Eso es lo que nos hace peculiares. En la interacción con los demás es donde se desvela el espejismo de pensar que conseguimos algo en la vida tan solo por nosotros mismos. Nada de lo conseguido hubiera sido posible sin la colaboración de otras personas. Las conexiones y colaboración con otras personas y proyectos son importantes. Creemos en los equipos, en las redes, en los contactos, las llamadas informales o los emails pidiendo y ofreciendo ayuda. Cuanto más damos, más recibimos. La sinergia reside en sintonizar que 1+1 no es igual a 2, sino a 3. Las oportunidades favorecen a las mentes conectadas.

Convertir nuestra pasión en profesión

La verdadera revolución del siglo XXI está en convertir nuestra pasión en nuestra profesión. El objetivo es trabajar acorde a talentos y potencialidades. Desarrollarnos y seguir evolucionando e inspirar a otros en la misma dirección. Un nuevo siglo con nuevos modelos de negocio y de sinergias entre profesionales para materializar formación, experiencia y propósito vital.

¿Tenemos las ideas claras? Primero es el qué y luego viene el cómo. ¿Son ideas innovadoras?, ¿con qué recursos contamos? Es muy recomendable observar y escuchar las ideas de nuestro entorno más cercano. Detectar cuáles son las necesidades no cubiertas y ver la manera en que podemos aportar nuestro valor para lograr un bien común compartido. Para hacer algo realidad primero hay que soñarlo y luego levantarnos cada mañana a aportar nuestro granito de arena al mundo. Ayuda la vinculación con otras personas que están en el mismo sueño y trabajan en la misma dirección. Estamos viviendo una era de cambio a la hora de crear, difundir e implementar las ideas. Es tiempo de emprender conectando a las personas y las ideas. Recuperar la idea de tribu y de estar conectados. Proyectos en común sinergia enfocados hacia un cambio real en el mundo.

Seguir nuestras propias pasiones, enfrentarnos a desafíos, aprender de nuestras fortalezas y debilidades, aprovechar los recursos disponibles, convertir pasión en profesión. Explorar en respuestas a preguntas claves: ¿Qué nos hace felices realmente?, ¿qué queremos hacer para dar sentido a nuestra vida?, ¿cómo lo vamos a hacer?