LA PAREJA: De la aceptación a la felicidad

La vida nace con una inyección de energía y nosotros con ella.
Al tomar nuestras decisiones somos los guionistas de nuestra historia.
La pareja es un gran capítulo del guión.

En el útero somos uno a merced de otro ser vivo que nos alienta o desalienta a seguir creciendo. Las impresiones perinatales y las emociones familiares no resueltas condicionan antes del nacimiento. Más adelante, añadimos las propias circunstancias, el efecto de nuestros actos y de nuestros pensamientos. Construimos el guión de nuestras vidas a medida que vamos tomando decisiones, como la pareja.

¿Desde dónde decidimos la pareja que queremos tener?

¿Desde los condicionantes o la libertad?

¿Somos libres y felices con independencia del aliento o desaliento del otro?

La pareja es una placenta extrauterina donde poner de manifiesto la resolución de herencias emocionales. El crecimiento compartido facilita el camino de completarnos individualmente y de acercarnos a la anhelada libertad donde la pareja se vive como una relación de iguales.

No aceptar a los padres, es no aceptar a la pareja

Raquel nunca había recibido suficiente de su madre. Desde muy pequeña sintió carencias en lo afectivo. Estas quejas eran extensivas a sus parejas. A lo largo de su vida, ya cerca de los 50, tenía la impresión de que sus amores no la habían dado lo suficiente. Al menos no lo que ella necesitaba. Esa sensación de desamparo la perseguía relación tras relación. Al principio sus parejas eran héroes rescatadores, más tarde se convertían en verdugos. Raquel no era capaz de ver a sus parejas por lo que eran, sino por lo que no podían darle. Tal y como veía a su madre, veía a sus parejas.

En constelaciones familiares a menudo se observa cómo los hijos desatinan en el amor de pareja por resentimientos o lealtades con los progenitores. Incluso, por querer resolver los desaciertos de la relación entre los padres. Cuántos hijos vienen al mundo como último recurso para la salvación de una pareja que ya está rota. En muchos casos los hijos han de liberarse, normalmente de adultos y a través de un proceso psicoterapéutico, de esta responsabilidad.

Marcos se sentía bien haciendo feliz a su madre mientras su padre estaba ausente. Tanto es así que se sentía responsable de su felicidad. Para alimentar este patrón de salvador escogía en sus relaciones mujeres infelices para ser capaz de salvarlas. Tal y como había aprendido la pauta con su madre, la repetía con sus parejas.

Reestablecer el orden en el amor permite recolocar a cada uno en su lugar desde la sanación y transformación internas. Este orden en el amor es un lenguaje que tiene que ver más con nuestra parte inconsciente que consciente. Es una reajuste sistémico desde el alma. Cada pequeña pieza encaja en el puzzle de la vida y desde ahí, las relaciones funcionan natural y perfectamente.

Atender aquello que molesta

Normalmente no atendemos lo que molesta; lo escondemos, lo evitamos o escapamos de ello. Parar para descifrar los comportamientos inconscientes que están presentes en la actualidad, impidiendo la libertad, es el sentido de la psicoterapia. El autodescubrimiento sirve para abrir espacios que despejan interferencias y permiten aflorar con más claridad las cualidades que nos conectan con la paz y el bienestar auténticos.

Tomando tiempo para sí mismo, Marcos aprendió a sentir sus sensaciones físicas y emocionales. Empezó a conocerse mejor, a despejar rutas de patrones inconscientes y automatismos. Comenzó a querer más a su madre desde la distancia. Aprendió a amarla sin tener que darla nada a cambio por ello. Se dio también el permiso para amar desde ahí a su padre. De este modo recuperó una fuente de fortaleza y atributos masculinos desconocidos hasta el momento.

Raquel abrió espacio a su niña pequeña herida y carente. Se dio cuenta que hasta ahora la salvación la buscaba en las figuras masculinas, que como su padre, la salvaban supuestamente de una madre ausente emocionalmente. Comprendió que la salvación no estaba ni en papá ni en mamá. Había que llegar a volver a gestarse a sí misma y renacer libre de narcisismos primarios y secundarios que la impedían ser mujer al lado de un hombre cuando estaba en pareja.

Abrirnos a la felicidad en pareja

Los conflictos que no queremos mirar con medias naranjas perpetúan las carencias y las incapacidades. No resuelven ni liberan. La pareja es un ave de alta velocidad para exponernos a nuestras luces y sombras a la máxima potencia. El reflejo en el espejo del otro disuelve bloqueos y revela cualidades. Es una oportunidad para ser uno en libertad y seguir siendo más y más uno mismo.

Es una gran liberación presentarnos ante los padres como seres adultos y maduros que están en paz emocionalmente. Siendo libres de repetir en las parejas las pautas del padre, de la madre o de sus antiyoes. Libres para abrinos a la pareja donde todo fluye fácil y la felicidad de ser y estar brota a cada instante. Resolver definitivamente las heridas emocionales con la madre y el padre, estén vivos o muertos, abre la puerta a la felicidad en pareja.