¿Sincericida o Sincero?

Hoy en día la fidelidad solo se ve en los equipos de sonido” Woody Allen.

El sufijo “cida”, de origen latino, significa “aquello que mata” y por extensión lo que destruye o extermina. Por ejemplo, el suicida es quien se mata a sí mismo, el homicida es aquel que mata a alguien y el sincericida es el que, literalmente, mata a la sinceridad. Sin embargo, a través de este neologismo, la sinceridad no es la que muere, sino la que mata.

¿Qué hay de bueno en decir la verdad?
Mientras que el sincericidio es el acto de decir una verdad dañina dede la reacción de la incomprensión y el sufrimiento, la sinceridad es una invitación a crecer. Decir la verdad con sinceridad permite construir una relación y, a veces, está en crisis. La verdadera sinceridad no lastima porque su intención es ayudar, a uno mismo y al otro, a ver ciertas cuestiones que por alguna razón cuestan.

¿De qué nos sirve mirar para otro lado?
Las consecuencias de negar lo evidente pueden llegar a ser más desastrosas que atender el dolor natural que causan algunas situaciones incómodas. Este es el caso del personaje protagonista de la última película de Woody Allen, “Blue Jasmine”.

Sobre la infidelidad
Al abordar el tema de la infidelidad y la mentira en las relaciones de pareja surge la difícil cuestión de si es oportuno ser sinceros. Aunque contemos con un alto nivel de madurez, los seres humanos somos impredecibles ante las reacciones dolorosas.

Existen casos de personas que al escuchar apuradas confesiones de la pareja se conmueven profundamente. Ante este clima de honestidad y empatía, la confianza puede crecer de forma sorprendente llevando la relación a un nuevo plano de comprensión y acercamiento. Por el contrario, hay casos en los que cuando los secretos se desvelan el distanciamiento y la ruptura son la consecuencia.

¿Cuánta verdad somos capaces de afrontar?
El dolor inesperado ante una situación indeseada hiere el orgullo personal, daña la autoestima, produce resentimientos y desconfianzas. Nos cuesta afrontar porque finalmente la reconciliación se hace con una parte de uno mismo que necesita aprender y a la que nos resistimos. Muchas personas prefieren alejarse y seguir señalando al otro a asumir la responsabilidad de sanar la propia herida.

A tener en cuenta
Conviene tomar un tiempo para reflexionar acerca de la situación. Antes de decir una verdad incómoda, sobre todo en cuestiones sexuales, donde los sentimientos implícitos tienen tantos matices, preparemos un poco el terreno.

No es sencillo llegar a casa y mientras la pareja está preparando la cena soltar de repente que estamos enamorados de su mejor amigo. Este sincericidio fomenta un shock con consecuencias difícilmente reparables.

Del sincericidio a la sinceridad hay un camino. Contar aquello que es difícil de decir y de escuchar se hace mejor desde la comprensión de las propias partes negadas y favoreciendo un clima de sinceridad amorosa para con uno mismo y con el otro.

¿Qué hay que considerar antes de decir la verdad?
No solo nuestro deseo y necesidad impulsivos de decir la verdad para descargar el propio malestar sino que también hay que tener en cuenta los sentimientos del otro y el momento más oportuno. Qué decir, cómo, dónde, cuándo. El sincero egoista se convierte en sincericida. La sinceridad requiere de una gran humildad y muchos de los sincericidas están en la soberbia y el narcisismo.

Si las cuestiones no están afectando a la relación actual, porque han prescrito en el pasado, puede que no sea necesario contar toda la vida anterior con pelos y señales. Sin embargo, si algo sigue vivo en el momento actual, la sinceridad es una oportunidad de crecimiento para la relación.

Cuestión de comunicación
No siempre es fácil explicarnos con sinceridad y escuchar con comprensión. Es responsabilidad del emisor asegurarse de que el receptor entiende de la mejor manera el mensaje a transmitir. Útil es recordar los cinco axiomas de comunicación de Paul Watzlawick.

Necesitamos un Plug-in
Hoy en día y, sobre todo en cuestiones de pareja, tras haber intentado x relaciones, pseudoconvivencias y matrimonios, de una y mil formas, ha llegado el momento de reconocer que el antiguo formato de infidelidad está pidiendo de forma inminente un “plug-in” que tiene que ver con el desarrollo personal. Es inevitable. Cuanto más crecemos individualmente más preparados estamos para crecer en compañía.

Cuando has revelado alguna verdad incómoda ¿cómo te has sentido?, ¿con qué tipo de respuesta te has encontrado?, ¿de qué manera lo harías ahora después de leer este artículo?