Mente



Como un péndulo. La mente no para. De atrás a adelante. Y viceversa. Pasado, presente y futuro. Cuando cuerpo, emoción, pensamiento y esencia confluyen en un punto cero, el movimiento cesa. Quietud. Silencio. Consciencia.

De pie. Plantas de los pies arraigadas en el suelo. Rodillas semiflexionadas ligeramente. El peso del cuerpo cae al suelo. Desde los pies se proyectan dos raíces al centro de la tierra y, una tercera, desde el coxis. Respiración en hara, dos dedos debajo del ombligo. Inhalar y exhalar, lenta y profundamente. Al inhalar lleva la atención a tus vértebras lumbares, dorsales y cervicales en sentido ascendente. La coronilla se proyecta hacia el cielo. Al exhalar, en sentido descendente, date cuenta si hay alguna zona de tensión. Lleva ahí tu atención mientras sueltas el aire prolongando un poco más la exhalación. Inhalar y exhalar. Toma tu tiempo. Siente tu eje central. Descansa en esta línea media sintiendo cómo se aflojan los músculos y se crea espacio entre ellos, huesos y articulaciones. Ahora, deja que el cuerpo haga. Tal vez surgen micro-movimientos. Permite que aparezcan. Fluye en tu presencia.

¿De qué te das cuenta?