No eres quien crees que eres

Imagina que estás en la jungla y aparece un tigre que quiere atacarte. Sales corriendo para que no te atrape, encuentras un árbol, trepas y encaramado en lo más alto, una serpiente venenosa te mira con ojos amenazantes.

¿Cómo puedes resolver la situación?


¡Deja de imaginarlo! No estás en la jungla.

La adrenalina se dispara para proteger de la amenaza aunque sólo sea real en la imaginación. ¿Cuántas veces te asaltan serpientes, tigres y junglas que no existen? El cerebro prefiere equivocarse a vivir en la incertidumbre. La respuesta reactiva por estrés agudo de ataque, defensa, huída, te aleja de tomar la mejor decisión.

¿Qué quieres imaginar?

Un estudio de la Universidad de California en Berkeley explica el número de negativas que las personas oímos a lo largo de generaciones antes de cumplir los 7: 'Te vas a caer', 'no lo vas a conseguir', 'es imposible', 'estás loco', 'no sirves para nada'. Son frases inhibidoras de la expansión de nuestro potencial y se pronuncian en un 94% de las ocasiones formateando negativamente el cerebro. Es más alentador escuchar: 'Adelante', 'eres capaz', '¿por qué no?', '¡qué bien lo has hecho!', 'seguro que puedes', '¡inténtalo!', 'lo mereces', 'confío en tí'.

'Tanto si crees que puedes hacerlo como si crees que no, en ambos casos estás en lo cierto' Henry Ford

La mayoría de nuestros problemas no son reales, son ficciones basadas en creencias y limitaciones que encierran el malestar del querer y no poder. Toda creencia guarda una emoción inconsciente que nos protege de algo. ¿De qué? Esa es la cuestión. Reconocer los beneficios secundarios de las creencias; para qué las formamos y qué nos aportan es útil para elegir la limitación o superarla. El 'Yo no soy así', 'Yo no puedo', 'Yo no soy capaz' es consecuencia de una emoción que no hemos sabido afrontar. ¿Cuáles son tus ideas, opiniones, creencias, etiquetas que te has (y te han) puesto? ¿Quien crees que eres?¿Quién eres en realidad?

Las creencias encierran problemas emocionales no resueltos atrapados en el cerebro límbico sin encontrar salida, bloquean vías neuronales hacia el neocortex donde tomar consciencia y comprender el porqué de su existencia. Nos hace falta entrenamiento para explorar las emociones y dejar de negarlas por incómodas o justificarlas automáticamente con razones confusas.

Cada mañana tienes una nueva oportunidad para salir de la jungla.

¿Cómo?

¡Observa!

La primera sensación, la primera emoción, el primer pensamiento y ¡Date cuenta! No intentes modificar nada, sea lo que sea no lo juzgues.

¡Observa y Despierta!

¡Mira, escucha y comparte este vídeo! 

La salida no es defensa, ataque, huída sino curiosidad, humildad, autoestima.

Curiosidad
La intriga encuentra placer al contradecir las expectativas iniciales. Piensa en lo que te gusta que tu serie favorita desmonte la escena que has anticipado previamente.

Moverte con curiosidad por lo incierto ablanda la necesidad de blindarte con defensas.

Humildad
Ser humilde no te hace menos fiable, respetado y prestigioso. Humildad no es debilidad porque cambiar de opinión requiere de fuerza para vencer al crítico interno y externo. Cuando dices 'no sé', 'parece que no estoy en lo cierto', 'me he equivocado' no es señal de estupidez sino de apertura para ver las cosas de otra manera.

La humildad es sinónimo de inteligencia. Lo que hoy consideras verdad puede dejar de serlo mañana. Mira los avances científicos, lo que se sabe ayer era magia.

Autoestima
El pensamiento es una semilla en la que crece el aprecio que tienes por ti y por tu vida. Un nuevo pensamiento genera un nuevo sentimiento y un nuevo sentimiento genera una nueva realidad.

Los hechos son neutros hasta que les damos un valor emocional positivo o negativo. Al cambiar tus creencias, cambias tus actitudes y tus acciones. En la práctica no importa qué sucede sino cómo se interpreta. El sonido de los pasos de alguien detrás de ti en un bosque oscuro a las doce de la noche no es el mismo que a las doce del mediodía, sin embargo los pasos son los mismos.

Hay personas que viven en un espacio de amenaza y otras en un espacio de oportunidad. ¿Dónde quieres vivir tú? El mayor cambio que podemos hacer es dejar de querer cambiar y empezar por conocernos. No hay escondite para abandonar el juego de encontrarse. Necesitamos tiempo, no para que las cosas cambien, sino para cambiarnos a nosotros mismos.

¡Toma 2 minutos cada mañana para salir del sueño y despierta!
¡Buenos días!


Vídeo-post publicado en El Huffington Post